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Netanyahu gana las elecciones en Israel, pero su bloque se queda a ocho escaños de la mayoría

El Likud obtiene 27 de los 120 escaños de la Knéset. Ningún bloque alcanza los 61 diputados sin el apoyo de los partidos árabes, que suman 19.

Por Juan de la Torre, Jerusalén

2 min de lectura

Edificio de la Knéset, el Parlamento israelí, en Jerusalén
Imagen de archivo de la sede de la Knéset en Jerusalén. Foto: Clema12 / Wikimedia Commons, CC BY-SA

El Likud del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha sido el partido más votado en las elecciones legislativas del pasado martes, pero el bloque que lo sostiene se queda lejos de la mayoría necesaria para formar Gobierno. Los resultados definitivos, publicados por la Comisión Electoral Central, dan al Likud 27 de los 120 escaños de la Knéset.

Con sus socios habituales, los ultraortodoxos de Judaísmo Unido de la Torá (7) y Shas (6), y los ultranacionalistas de Poder Judío (7), de Itamar Ben Gvir, y Sionismo Religioso (6), de Betsalel Smotrich, Netanyahu suma 53 diputados, ocho menos de los 61 que dan la mayoría absoluta.

Un Parlamento sin mayorías

El bloque opositor encabezado por el exjefe del Ejército Gadi Eisenkot reúne 48 escaños: 21 de su partido, Yashar!; 12 de Juntos, la lista de Naftali Bennett y Yair Lapid; 8 de Los Demócratas, de Yair Golan, y 7 de Israel Beitenu, de Avigdor Lieberman. Le faltan 13 para gobernar.

Los dos partidos árabes, la Lista Conjunta (11) y el islamista Raam (8), de Mansur Abás, suman 19 escaños y no forman parte de ninguno de los bloques. Ninguna mayoría es posible sin ellos o sin que alguna formación cambie de bando.

El presidente del país, Isaac Herzog, recibirá los resultados oficiales la próxima semana y abrirá entonces la ronda de consultas para encargar la formación de Gobierno. Herzog ha pedido a los partidos que acudan con disposición a negociar para evitar una nueva repetición electoral.

Acusaciones de injerencia

El Likud ha denunciado un supuesto intento de alterar el resultado a favor de los partidos árabes y asegura tener pruebas de compra de votos. La Policía israelí ha rechazado esa acusación por falta de pruebas, y el director de la Comisión Electoral, Dean Livne, ha calificado de infundadas las denuncias de una vulneración sistemática del proceso.

El presidente de la Comisión, el juez Noam Sohlberg, ha pedido al servicio de seguridad interior, el Shin Bet, que investigue posibles injerencias extranjeras, aunque admitió que no puede confirmar las sospechas. Catar, señalado por algunos medios israelíes, ha negado cualquier implicación. Abás ha rechazado los sobornos que se le atribuyen y se ha ofrecido a colaborar con las autoridades, mientras que la oposición acusa a Netanyahu de intentar deslegitimar el resultado.

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